Una mina con mucha historia

2/9/2016

La historia moderna de las minas de San Finx relata que un ciudadano británico llamado Sir Thomas Winter Burbury llegó al área de Noia en la década de 1880 y, después de hacer algunas prospecciones, solicitó concesiones mineras de estaño. Estas estaban situadas por los alrededores de Noia, y le fueron donadas a su sobrino Sir Henry Winter Burbury. Este último siguió las prospecciones de su tío y en 1890 se convierte en propietario de la concesión “Phoenicia”, inscrita en el Registro de la Propiedad de Noia, ubicada en San Finx, y que se convertiría a lo largo del siglo XX en el referente del patrimonio industrial del concello de Lousame.

En consecuencia, la compañía inglesa “The San Finx Tin Mines Limited” registra la concesión minera de estaño “Phoenicia” situada en el lugar de Covas dos Mouros, cerca de la aldea de Forjano.

Estos son los primeros documentos modernos que hacen referencia a la explotación de las minas de San Finx, pero según datos históricos y por la etimología de los topónimos, se habla de que dichas minas ya eran explotadas en los fenicios. Sin embargo, no hay pruebas claras que lo cercioren.

Lo que sí sabemos es que, tras pasar por varios propietarios ingleses, las Minas tuvieron en la figura de Alfred Burne a su último dueño británico, quien duró desde 1933 hasta el final de la Guerra Civil. En aquella época, el mineral que se explotaba era el estaño, pero esto no tardo en cambiar.

Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, las minas de San Finx consiguen una importancia capital, ya que de ellas se podía extraer, con una gran abundancia, el wolframio con mucha pureza. Este mineral será reclamado por los países implicados en los conflictos, especialmente Inglaterra y Alemania, lo que ayudará al desenvolvimiento de la Mina.

Esta situación provocará que cientos de personas se trasladasen a Lousame para trabajar en la mina, lo que va a provocar un hecho histórico. La población de este ayuntamiento aumentará en una época de enorme emigración en Galicia. Al final, debido a la cantidad de gente que allí trabajaba, se constituyó un poblado en el que vivían las familias de los trabajadores.

A partir de los años 60, y una vez dejada atrás la segunda GM, el precio de los minerales fue decayendo, lo que conllevó a un progresivo abandono de la explotación, que culminó con el cese de la actividad extractiva en los años 80.

En la actualidad, el poblado se está rehabilitando y ya está acondicionada, como museo y centro de interpretación, la antigua escuela. En él podemos comprobar la bonita historia de este lugar que convirtió al Concello de Lousame en uno de los principales focos industriales de Galicia.

Además, a partir de este año, se retomarán las labores en la mina, después de que la empresa “Tungsten San Finx” recibiese los derechos de explotación del estaño y wolframio. La mina de San Finx recobrará su vida.